Da un gusto enorme ver cómo ha avanzado este proyecto y, sobre todo, la dedicación que se nota en cada detalle. Lo que más me llamó la atención fue ver la evolución de las escaleras; al principio eran puras estructuras de metal en medio de la obra gruesa, pero poco a poco se convirtieron en accesos súper firmes y bien pintados. Se nota que no se apuraron por terminar rápido, sino por dejar todo bien instalado y seguro para quienes vamos a caminar por ahí todos los días.
Las barandas de los balcones y las protecciones en las áreas comunes quedaron impecables, con una terminación que se siente suave al tacto, pero muy resistente. Es difícil encontrar hoy en día gente que trabaje con esa prolijidad en medio de tanto movimiento de construcción. Ver el edificio ya casi listo, con sus protecciones exteriores bien puestas y todo tan ordenado, te da una tranquilidad impagable. Se siente que el equipo que estuvo detrás realmente se preocupa por entregar algo de calidad para las familias, cuidando desde los peldaños de las zonas de servicio hasta la fachada principal. ¡Un trabajo realmente humano y profesional!
— Carmen Gloria Méndez, futura residente y representante del comité de propietarios.









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